13.5.13

Equilibrio





Venus, la gata de dos caras




"Justo aquí está el equilibrio perfecto.
El encuentro de cielo y tierra. 
No demasiado dios, no demasiado egoísta,
de otro modo la vida se vuelve una locura.
Si pierdes equilibrio, pierdes poder"
Come, reza, ama


Hoy es un día como cualquier otro, por lo tanto, un día especial.

Antes, llegada a este punto, solía mirar hacia atrás, comprobar cuánto había cambiado, había crecido y toda esa parafernalia de comparación a la que los seres humanos estamos tan acostumbrados.

El problema de mirar hacia atrás demasiado a menudo es que terminas con tortícolis. Si hubiésemos nacido para estar constantemente mirando hacia nuestra espalda, lo hubiéramos hecho con la cabeza al revés.

A veces la naturaleza descubre enseñanzas importantes desde la simplicidad que damos por sentado y a la que no prestamos atención. Ésta podría ser una: hemos nacido para mirar hacia adelante. Por curiosidad no puedo evitar preguntarme dónde estaré dentro de un año, pero esa duda realmente carece de importancia. Estoy hecha para caminar hacia adelante. Ya llegará.

Sin embargo, importa más mirar a tu alrededor, ahora mismo, en este preciso instante y ver quiénes están a tu lado. Es bonito ver cómo cada vez hay más personas y de mejor calidad, siendo ésto último lo importante. Junto a personas que merecen la pena, uno no suma, multiplica. En este mundo la belleza necesita urgentemente ser multiplicada y ésta es nuestra misión, si es que hay alguna que merezca la pena autoimponerse.

Me miro a mí misma, tarea crucial en todo esto, y descubro esas pequeñas cosas que me hacen ser como soy. Aprendo a comprenderme, a respetarme y a perdonarme.
Entender mis cambios de humor, por ejemplo, y saber respetarlos. Tomar una decisión y ser consecuente. Comprender que da igual lo que haga la mayoría de las veces, si una persona quiere permanecer a mi lado lo hará y si no quiere, se irá. Preocuparme menos por el futuro. Dejar de intentar complacer a los demás cuando no me apetece. Disfrutar de los pequeños placeres que me ofrece el día: una taza de café, el ronroneo de un gato, palabras de alguien que se preocupa por mí, el atardecer que se ve desde mi ventana. La vida merecería la pena sólo por estas cosas, pero resulta que hay mucho más. Hay días en los que necesito comunicarme urgentemente con alguien y días en los que me necesito a mí, sólo a mí, desesperadamente. Y todo lo demás desaparece. Ésto último no todo el mundo lo entiende, pero es lo que hay. Soy solitaria, siempre lo he sido, y no lo veo como algo malo. Ser solitaria me ayuda a pensar, a saber prestar atención a la música, a leer, a poner en orden quién soy. A las personas les gusta sentirse necesarias para otros, pero no nos engañemos, lo único necesario para una persona es ella misma. Lo demás es opcional, accesorio y, muchas veces, pasajero.

Vengo de una familia de mujeres inteligentes, fuertes, valientes, creativas, soñadoras, risueñas, obstinadas, luchadoras, curiosas, sensibles... en una palabra: sabias. Ellas son mi referente. Aprendo de sus errores porque también han sido los míos, sus batallas son las mías y su forma de vivir es un ejemplo para mí. Y todo esto, siendo cada una maravillosamente diferente a todas las demás. Yo también soy diferente y sólo aspiro a alcanzar algún día la calidad humana que ellas poseen.

Hoy puedo permitirme pedir un deseo. Un deseo que me hará feliz y que hará feliz a quien quiera cumplirlo:

Si son mis pequeñas particularidades las que me hacen ser yo, pido a quienes quieran quedarse a mi lado que si me eligieron por ser diferente, nunca esperen de mí que siga una trayectoria “normal”. Ni con ellos, ni en mi vida. Ya intenté colmar las expectativas de los demás y el resultado sólo fue que herí, me hice daño y me hicieron daño.

Yo soy como un gato: voy y vengo, aparezco y desaparezco, caigo de pie, me lamo sola las heridas. Me gusta el silencio, la curiosidad me puede, mi felicidad es tumbarme junto a quien quiero, prefiero la noche al día, maúllo cuando hace falta, siempre miro al mundo con los ojos muy abiertos.

Nunca doy lo que se espera de mí, suelo dar lo que de mí no se espera. Esta impredicibilidad puede sacar de quicio, pero quien me quiera, que se aguante. Así de claro. Igual que yo aguanto en todo lo demás y, creedme, aguanto mucho, muchas cosas. La vida siempre depara sufrimiento y alegría, y esto es así invariablemente. Sólo puedes elegir a quienes aliviarán el primero y potenciarán lo segundo, y sólo lo harán si se sabe elegir bien. Una tarea tan jodida como apasionante. Lo bueno (y malo) del asunto es que esto depende sobre todo de uno mismo. Así son las cosas.

Lo siento. Gracias. Miau. Hasta siempre.



9 comentarios:

  1. Todo un autorretrato.

    Entre las personas que te rodean no busques a los que sean y piensen como tu, sino a los que entiendan tu forma de ser y de pensar. Y respecto a lo bueno y lo malo de la soledad, lo dejo para otro momento que hay mucho que decir.

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    1. "Entre las personas que te rodean no busques a los que sean y piensen como tú, sino a los que entiendan tu forma de ser y de pensar". Eso debería estar escrito en más libros y dicho por más voces.

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  2. Me gustó. Si sabes perdonarte, sabrás perdonar.

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    1. No podemos tratar a los demás sin saber cómo tratarnos a nosotros primero.

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  3. Conocerse a uno mismo y aceptarse es el primer pasa para aprender a caminar. Aunque esto es como montar por primera vez en bici, siempre tienes a alguien cercano que está preparado para recogerte cuando caes.

    Cuídate.

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    1. Desde luego. Caminar solo es duro y poder contar con el apoyo de los demás cambia mucho las cosas. Sin los demás construirse a uno mismo sería aún más difícil.

      Sabias palabras :)

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  4. Me ha encantado. Mucha razón en tus palabras... quizás por eso pensé que cumplías muchos más de los que te caen en realidad. Sigue así, con los ojos abiertos como un gato, caminando a pasitos, como ellos hacia eso que quieres y lanzándote a cazarlo con decisión una vez que está a tu alcance.
    Un beso enorme!!

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